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¿Existe alguna relación entre enseñanza y aprendizaje?

Luis Fernando Correa Calle
estamos en condición de aprender sin necesidad de que exista una intención explícita o una acción de alguien que se proponga enseñarnos. Solo hace falta que estemos atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor o que estemos involucrados en los hechos de manera consciente.

El título de este post puede parecer tonto o sin sentido. Esto pasa porque desde niños nos han hecho creer que el aprendizaje es una consecuencia inequívoca de la enseñanza. Aún más, hay tanto convencimiento de ello que las instituciones educativas no suelen avalar el aprendizaje obtenido por fuera de sus procesos de enseñanza (la inasistencia a los procesos de enseñanza automáticamente inhabilita al estudiante para la presentación de evaluaciones y la demostración de su conocimiento).

¿Existe alguna relación entre enseñanza y aprendizaje?

Lo cierto es que desde el vientre materno y hasta la muerte aprendemos. Aprendemos a partir de la observación, la reflexión, el análisis, la experimentación y el diálogo con otros. Lo hacemos sin que exista alguien que se proponga enseñarnos. Aprendemos a partir de nuestra interacción natural con el entorno y con las demás personas; y de observar lo que ocurre y reflexionar sobre ello.

En síntesis, estamos en condición de aprender sin necesidad de que exista una intención explícita o una acción de alguien que se proponga enseñarnos. Solo hace falta que estemos atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor o que estemos involucrados en los hechos de manera consciente.

La enseñanza como transmisión de información

Enseñar se suele asociar con la acción a través de la cual se transmite información. La transmisión se hace usualmente de manera oral (y recientemente, en muchos de los modelos de educación “en línea”, de forma escrita) de una manera unidireccional: desde quien enseña hacia quien aprende (desde alguien que sabe hacia alguien que ignora). Dicha transmisión suele hacerse con ayuda de una pizarra o tablero (hoy en día se usan también video proyectores y tableros digitales, mal llamados “inteligentes”) que sirven de soporte para exponer un contenido al aprendiz.

Este tipo de enseñanza se limita a la mera comunicación de información propiciando un aprendizaje que se reduce a la retención de una cantidad limitada de conocimiento y poco perdurable en el tiempo.

El estudiante debe ser el protagonista del proceso educativo

Esa práctica tradicional de la enseñanza, desconoce la importancia de involucrar a quien aprende, de entenderlo, de conocer sus intereses y motivaciones, de interactuar con él. Sobre todo, desconoce la necesidad de desarrollar competencias, es decir, capacidades reales de comprensión, interpretación, actuación e intervención del entorno tanto en situaciones conocidas como en condiciones cambiantes e imprevistas.

Tal enfoque de la enseñanza, también desconoce de plano, los estilos y los ritmos de aprendizaje de cada uno de los estudiantes.

La enseñanza, para que conduzca al aprendizaje real, útil y pertinente debe concebirse como una estrategia que considere aspectos propios del conocimiento de que trata y las condiciones particulares de quien debe aprender. Por el contrario, la enseñanza asumida como una acción centrada en la comunicación de información difícilmente conduce a un aprendizaje verdadero.

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