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La Educación tiene mucho por aprender

Luis Fernando Correa Calle
existe muy poco interés institucional para analizar los casos en los que hay un desempeño insuficiente en las evaluaciones de uno o varios estudiantes ni las causas de ello.

El sistema educativo se ha ido afianzando en prácticas y paradigmas que desconocen muchos de los hallazgos de la ciencia con respecto al aprendizaje. De este modo, la educación tiene pocas posibilidades de avanzar y de impactar a la sociedad y a los individuos que educa.

La Educación tiene mucho por aprender

Mayor importancia de los recursos y la infraestructura que los procesos

Tanto los administradores del sistema educativo como los educadores, mantienen una gran preocupación por poseer y emplear los mejores medios y recursos para apoyar los procesos de enseñanza-aprendizaje. En muchos casos incluso olvidándose de los procesos mismos y las estrategias de aula, que son los que impactan principalmente el aprendizaje.

Las evaluaciones institucionales que se realizan con fines de acreditación de calidad se basan en la cuantificación y cualificación de la infraestructura y los medios utilizados para la enseñanza mas no en los resultados del proceso ni en las estrategias aplicadas en las aulas de clase.

Ningún interés por indagar las causas del bajo desempeño de los estudiantes

Por otro lado, existe muy poco interés institucional para analizar los casos en los que hay un desempeño insuficiente en las evaluaciones de uno o varios estudiantes ni las causas de ello. Tácitamente se asume que la institución ha cumplido a cabalidad con su responsabilidad de enseñar y cuando no se evidencia aprendizaje el único culpable es el estudiante, por tanto es quien debe asumir las correspondientes consecuencias.

La solución para esto no suele ser muy coherente. Todos los estudiantes que pierden un curso deben repetirlo en su totalidad en un período académico posterior, sin importar cuáles de las temáticas del curso no han comprendido o cuáles de sus objetivos de aprendizaje no ha logrado. De esta manera, la repetición de un curso se convierte en un castigo al estudiante más que en una acción para suplir sus deficiencias en el aprendizaje.

Desinterés por las particularidades y condiciones individuales

Otro problema complejo radica en que los procesos de enseñanza que se realizan en las instituciones educativas se orientan hacia un colectivo o grupo de estudiantes, mientras que el aprendizaje se produce de manera independiente en cada individuo. Esto es así porque para las instituciones educativas es poco rentable y algo complejo administrar procesos educativos que consideren la forma y el ritmo más adecuados de aprendizaje de cada estudiante.

Para las instituciones educativas es más fácil asumir que todos los estudiantes deben aprender un conjunto de conocimientos a partir de un único proceso de enseñanza, en un mismo período de tiempo, mediante un calendario y unas acciones estandarizadas, como si se tratara de un proceso industrial. Pero la realidad es que los estudiantes no se comportan ni se pueden asimilar a materias primas uniformes que mediante procesos controlados generan productos (léase profesionales) estandarizados.

Frente a la crítica sobre los diferentes tiempos y esfuerzos que requiere cada estudiante para aprender, hay quienes argumentan que éste tiene la posibilidad de repetir un número determinado de veces la materia que ha reprobado, y que de esta forma se considera su ritmo de aprendizaje; pero tal argumento no es válido puesto que la repetición de una materia no es otra cosa que la replicación del mismo proceso (el mismo método de enseñanza, abordando cada tema de manera similar y durante períodos de tiempo semejantes), sin tener en cuenta aquello que el estudiante sí aprendió (no todos los que pierden un curso saben o ignoran las mismas cosas).

En consecuencia, al repetir una materia completa, el estudiante no sólo no tiene mejores condiciones para aprender lo que no logró la primera vez que realizó el curso, si no que además puede perder interés y motivación por tener que volver a trabajar sobre todo aquello que ya sabe.

Educación centrada en la enseñanza

Lo anterior revela un aspecto muy delicado del sistema educativo y de la mayoría de las instituciones que imparten educación y es que su principal interés no es lograr que los estudiantes aprendan y desarrollen capacidades sino simplemente enseñar.

Para terminar de sustentar esta afirmación invito al lector de estas líneas a revisar los reglamentos académicos de cualquier institución educativa. Lo más probable es que se encuentre con un artículo que dice algo similar a esto: “si un estudiante deja de asistir al X% de las clases automáticamente pierde el curso y no tiene derecho a presentar evaluaciones… ” y su calificación (es decir la «medición» de lo aprendido) es cero.

Esto tiene una interpretación clara: a la institución no le interesa si el estudiante es capaz de lograr los objetivos del curso por fuera del aula, en horarios diferentes a los establecidos y al margen del proceso de enseñanza desarrollado por la institución. De plano se cierra la posibilidad de que el estudiante demuestre su conocimiento y competencia, simplemente porque no asistió para se testigo de la enseñanza impartida.

Suelo preguntarme ¿Será que de verdad a las instituciones educativas (y a quienes administran el sistema educativo) no les interesa el aprendizaje, solo la enseñanza? ¿Será que temen que los estudiantes y la sociedad se enteren que es posible aprender sin vincularse a procesos formales de enseñanza? ¿Será que piensan que sólo es posible aprender dentro de un aula de clase mediante a través de la enseñanza formal?

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