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A la hora de contratar, prefiera personas innovadoras

Redacción ThinkingLab

No hay duda que la innovación es una de las herramientas clave para la competitividad y el crecimiento de una empresa. De hecho, cada vez son más las compañías que constituyen y consolidan dentro de su estructura organizacional departamentos que se ocupan de realizar una actividad sistemática de análisis, exploración y experimentación para la innovación.

A la hora de contratar, prefiera personas innovadoras

Sin embargo, tanto las empresas que cuentan con un área de esta naturaleza como las que no, deben entender que las posibilidades de innovación pueden surgir de la cotidianidad, del trabajo rutinario del día a día y de cualquiera de las personas que hacen parte del equipo de trabajo, sin importar su nivel o su antiguedad en la compañía. Un número no despreciable de nuevos productos y servicios, y de las mejoras en los procesos de producción o en los modelos de prestación de servicios, surgen de la cotidianidad misma cuando alguna de las personas involucradas o de los testigos más cercanos de tales actividades es capaz de sustraerse de su rutina y de proponer enfoques diferentes para realizarlas.

En principio, cualquier empleados de una compañía podría dar origen a una innovación importante. Sin embargo, no cualquiera está en condiciones de hacerlo. Se requiere tener un perfil particular que no es necesariamente el de un genio. Este perfil lo podemos sintetizar en las siguientes características clave: capacidad de observación, sentido crítico, actitud positiva, creatividad, pro actividad y disposición para el cambio.

Una persona capaz de proponer innovaciones a partir de la rutina diaria, es aquella que tiene la habilidad de identificar los detalles de los procesos y de los productos, reconocer situaciones problemáticas o aspectos susceptibles de ser mejorados, pensar de forma propositiva y ser capaz de expresarlo o de actuar para producir el cambio.

No suelen ser características comunes en los empleados. Prueba de ello es que usualmente en las empresas abundan las críticas y las quejas frente a los fallos de una persona o un área, pero son escazas las propuestas de mejora o de ajuste de tales errores.

Así que a la hora de contratar un nuevo empleado tenga en cuenta además de la formación, los conocimientos y las competencias requeridas para el cargo, su actitud y disposición para la innovación.

Un empresa con interés en la innovación debe estar conformada por personas innovadoras.

Una persona capaz de proponer innovaciones a partir de la rutina diaria, es aquella que tiene la habilidad de identificar los detalles de los procesos y de los productos, reconocer situaciones problemáticas o aspectos susceptibles de ser mejorados, pensar de forma propositiva y ser capaz de expresarlo o de actuar para producir el cambio.

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